“Hace unos días, una de nuestras mejores profesoras nos
preguntó qué hemos aprendido este curso. En ese momento, no supe decir nada que
me pareciera realmente importante, pero he estado recapacitando sobre ello.
Este curso he aprendido historia, física, química, biología,
literatura, sintaxis y mil cosas más, algo que este año es realmente digno de
mención, pero no es eso lo que más valoro.
He aprendido que, cuando quieres algo, tienes que esforzarte
para conseguirlo, y que todo esfuerzo es duro; que hay que superarse día a día
porque, de lo contrario, la vida carecería de sentido.
He aprendido que, muchas veces, los retos nos dan lecciones
muy valiosas, nos hacen más fuertes y nos dotan de amor propio. Ahora sé que
puedo hacer cosas de las que no me creía capaz, y me siento orgullosa de lo que
he conseguido por mí misma y de seguir mejorando. Siento que ha valido la pena
y que este año he madurado en todos los sentidos más que ningún otro.
Este curso he aprendido que, aunque en esta vida nadie te
regala nada y a veces los retos son demasiado difíciles, hay personas que
siempre van a estar ahí cuando las necesites, y te van a ayudar de la mejor
manera posible: con su apoyo, su cariño, y un fuerte abrazo cada vez que te
haga falta.
He aprendido que todo lo que vaya mal un día irá bien al
siguiente, y viceversa. Por eso, hay que preocuparse por lo malo, pero nunca
hay que olvidar disfrutar lo bueno. Y he aprendido que es mucho mejor llorar de
emoción que de tristeza.
He vivido muchas cosas estos últimos meses pero, si me piden
que me quede con algo, no soy capaz de hacerlo. Me parecen tan importantes los
buenos momentos como los malos, y quiero recuerdos tanto de las risas entre
ejercicio y ejercicio como de aquél cero en el examen de química. Porque, ahora
que al fin ha terminado, no cambiaría esta experiencia por nada.”
